jump to navigation

Casilla de salida 19 Octubre, 2007

Posted by No Blog in Soliloquios.
4 comments

Hace cuatro años, un día como hoy, me desperté acompañado. Mi hermana me había dejado las llaves de su piso para pasar la última noche en mi ciudad sabiendo que me despedía de muchas más personas que mi familia.

Nos levantamos y nos despedimos en la calle. Sólo yo rompí el silencio. “Y ahora volveré a la soledad, el frío y la oscuridad”, dije. Aquel día me vine a la gran ciudad. Llegué con la sensación de estar de paso. Y cuatro años después sigo con ella.

Vestigio de mi vida de estudiante sigo considerando octubre como el primer mes del año. Es la hora de hacer el balance sobre el año escolar que termina y de hacer planes. Firmar el contrato de mi nuevo piso por un año me ha producido una sensación extraña. Otro año más aquí. Lo que significa que no he conseguido el medio de largarme. Que sigo pendiente de mil proyectos que no terminan de cuajar.

Cuatro años en esta ciudad y he olvidado la última vez que alguien me llamó para quedar y tomar algo. Aunque fuera para contarme penas a las que otros deberían haber poner remedio. Hace dos fines de semana me puse enfermo y caí en la cuenta que si me ponía aún peor no tenía a nadie a quien llamar para que me hiciera el favor de comprarme medicamentos en la farmacia. Cuatro años y tengo la sensación de que todo está empezando de nuevo.