I want to believe 21 Septiembre, 2007
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El otro día fue a un zona comercial de las afueras. Una de esas en medio de la nada y adonde se llega en transporte público con dificultad. Debe haber docenas de ellas en toda España. Todas iguales y con las mismas tiendas.
Cerca de casa de mis padres hay una y allí también encuentras el Ikea de dos plantas, el Alcampo dentro de un centro comercial, el Decathlon con su aspecto de nave industrial, el McDonald’s con parque infantil al lado…
Me guste esta a la que voy porque tiene muchas tiendas de electrónica e informática. Encuentras desde una nevera a un MP3 bajo el mismo techo. Y yo me planté allí el otro díapara celebrar algo que me había pasado dispuesto a gastar dinero.
Recorrí pasillo arriba y pasillo abajo viendo esos equipos Home Cinema con altavoces de sonido contudente que prometían convertir el salón de mi piso en una sala de conciertos privada donde sentirme el rey de la casa.
Me saludaron desde varios carteles hombre jóvenes heterosexuales y musculosos convencidos de que yo triunfaría con las mujeres tanto como ellos si me mantuviera en forma saliendo a correr en pleno invierno con unas camisetas de novedosos materiales que protegen del frío pero dejan pasar el sudor.
Tuve en mi mano cámaras de fotos compactas que podrías llevar en el bolsillo a cualquier parte casi sin darte cuenta que las llevas encima, y así poder inmortalizar para siempre esos momentos inolvidables con mis amigos. A saber: El negro marchoso, la oriental mona y la escandinava alternativa.
No faltaban esas agendas electrónicas con GPS y conexión Internet de última generación que me permitirían ver el documento de Excel adjunto con el gráfico de la imparable curva de ventas ascendente, y hacer sin duda de mí una persona emprendedora y proactiva.
Y entre aquellos pasillos comencé a sentir una creciente desazón entre los gritos de un niño caprichoso y la música de radiofórmula de fondo. Cuando salí a la calle ya era de noche y hacía un viento frío. Me sentí terriblemente solo con esa angustia y esa ansiedad que sólo me producen los centros comerciales atiborrados de gente. Sólo tenía ganas buscar un rincón donde acurrucarme y soltar una lágrima.
En aquel momento lamenté con todas mis ganas el haber perdido hace tiempo la fe. Ya no puedo creer en todo aquello. Deseé que ojalá simplemente comprando aquellos muebles las casas se vieran tan bien como lucen las de los catálogos. Que con cada aparato electrónico aparecieran de la nada joviales amigos cosmopolitas o me sintiera un triunfador enfrentándose con éxito a la jungla urbana. Ojalá me pudiera engañar a mí mismo pasando por caja. Ojalá todo fuera tan fácil.
[...] Este blog que estoy leyendo ultimamente escribio un post muy interesante, Aqui os pongo un extracto frikis!!:I want to believe 21 Septiembre, 2007 Posted by No Blog in Soliloquios. add a comment El otro día fue a un zona comercial de las afueras … ellos si me mantuviera en forma saliendo a correr en pleno invierno con unas camisetas de novedosos Posted in No Blog ( 3 links from 2 sites) [...]
Apoyo la moción. Ojalá todo fuera así de fácil.
1 mes ya casi sin escribir. estas vivo?
Joder, cuántas erratas se me habían escapado. Le he dado un repaso al texto.
[...] hablaba más de los tipos con los que había estado que de mí. Dimos una vuelta en coche por un centro comercial con cine a las afueras. Pero yo lo último en que pensaba era en encerrarme dos horas callado y quieto en una sala con [...]
[...] tal cual es. Intenta convencerme de que una solución es dejarse llevar y abrazar con entusiasmo la compra de pequeños momentos de felicidad. Le cuento mi negativa a transigir frente a la mayoría y otras muchas cosas. Y entonces se le [...]